lunes, 21 de noviembre de 2011


El Papa preocupado ante el avance de las comunidades evangélicas pentecostales




ROMA.- ( AGENCIALAVOZ.ORG )Al Papa le preocupa el crecimiento de los evangélicos en África y América. No sé cómo serán las cosas en el continente africano, pero en el americano ese crecimiento es a costa de la Iglesia Católica. Es decir, multitud de bautizados se pasan cada día a alguna comunidad eclesial evangélica, sobre todo de tipo pentecostal. En África me imagino que tendrán conversos también de otras religiones, en especial del animismo.

Según Benedicto XVI, -que como le ocurre a casi todo el mundo en la curia, sabe mucho del protestantismo histórico pero más bien poco del protestantismo evangélico (*)-, las iglesias evangélicas y pentecostales están creciendo porque exponen un mensaje aparentemente comprensivo y una liturgia participativa que, en realidad, es una “combinación del sincretismo de religiones. Eso les garantiza un éxito pero también les implica poca estabilidad".
Lo del mensaje comprensivo y la liturgia participativa es cierto, pero ¿se puede saber en qué consiste esa combinación del sincretismo de religiones? Yo no veo ningún sincretismo entre los evangélicos. Es cierto que algunos cultos pentecostales hacen cosas “raritas", pero ni aun en ese caso se puede hablar de sincretismo.
Por lo general el mensaje de los evangélicos es bastante simple: “Eres pecador. Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre, ha muerto por tus pecados. Si le aceptas como Señor y Salvador, nacerás de nuevo y serás salvo“. Me dirás ustedes que eso no es muy distinto a lo que enseña la Iglesia Católica y yo respondo que ciertamente es así -salvedad sea hecha de que el nuevo nacimiento lo recibimos en el bautismo-, pero diganme cuántas veces en los últimos años han escuchado desde un púlpito católico ese mensaje de forma tan escueta. Ni que decir tiene que aparte de una cierta coincidencia en ese mensaje central, hay multitud de diferencias doctrinales entre evangélicos y católicos. Cuando estos no han recibido la formación adecuada, ya sea porque no tenían a nadie que se la diera o porque pasaron absolutamente de formarse, son presa fácil de predicadores “carismáticos”. Aun así, yo no estoy de acuerdo con el axioma “católico ignorante, futuro protestante". Se puede ser católico muy formado y caer en la heterodoxia.
El Papa apunta a la variada, y por ocasiones pintoresca, liturgia del protestantismo evangélico. Desde luego un culto anglicano se parece a un culto pentecostal lo que un elefante a un pingüino, y poco tiene que ver un culto luterano en Noruega con otro de una comunidad negra del Misisispi. Me imagino que el Santo Padre se refiere sobre todo a los cultos pentecostales, que son la mar de movidos, con mucho canto, mucho baile, mucha “energía", mucha emoción, etc. La primera vez que se asiste a un culto así, la sensación es que uno está en algo absolutamente diferente a lo que haya experimentado nunca. Hay quienes lo rechazan de inmediato y hay quienes se sienten en su salsa. La idiosincracia de cada pueblo ayuda u obstaculiza la profusión de ese tipo de “espiritualidad". Sin salir del mismo continente, no es casual que en Brasil los pentecostales arrasen, mientras que el protestantismo en Chile sea más cercano al histórico.
Algunos ven la Renovación Carismática Católica, con todo su componente “emotivo", como un posible freno al avance del pentecostalismo. Craso error. Independientemente de la opinión que se tenga de la RCC -los Papas la aprueban y alaban-, la solución no es ofrecer a los fieles lo que otros ofrecen, sino la belleza de la fe católica en todo su esplendor. Y eso puede hacerse desde los movimientos, desde las órdenes religiosas, siempre que sean fieles a su carisma, pero también desde las parroquias, siempre que haya sacerdotes con alma evangelizadora y fieles comprometidos dispuestos a ser testigos de Cristo entre su gente. Allá donde la fe católica se predica y se vive, la sangría de fieles disminuye. Allá donde la fe católica se adultera y se convierte en un humanismo oenegista de corte izquierdoso, el pueblo de Dios se muere y se dirige hacia el indiferentismo o hacia otras opciones religiosas.
Es lógico que la Iglesia se preocupe por el trasvase de fieles a otras confesiones cristianas o hacia las sectas. Pero esa es la consecuencia de una enfermedad para la que hay cura efectiva. De hecho, los procesos son reversibles. En las últimas décadas, en EE.UU han sido muchísimos más los pastores protestantes que se han convertido al catolicismo que los sacerdotes que se han hecho evangélicos. La gracia de Dios opera para reunir a sus ovejas en el rebaño que Cristo encomendó a Pedro. Al mismo tiempo que cercamos el vallado de ese rebaño para que no se escapen más ovejas, debemos salir en la búsqueda de las que ya se fueron. El diálogo ecuménico es cosa buena pero más bueno es servir al Señor para que quien ha dejado de ser católico vuelva a serlo, o que quien nunca lo fue, por gracia de Dios lo sea. Preocupémonos menos de lo que hacen otros y pensemos más en lo que no hemos hecho y debemos hacer nosotros

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