viernes, 4 de febrero de 2011







TEN FE EN DIOS

Una mujercita anciana de pelo blanco cruzaba el Atlántico sola en un gran transatlántico.  Su hija y su familia se habían trasladado de Inglaterra a América y la anciana dispuso ir a vivir con ellos.  Entre los demás pasajeros se encontró a un millonario que frecuentemente platicaba con el capitán.
Un día mientras la mujercita paseaba sobre cubierta, el capitán dijo a su amigo: “Mire a esa mujercita.  Probablemente ella es la única persona perfectamente feliz en todo este gran vapor”.
“Muy interesante”, contestó el millonario.  “A mí me gustaría mucho conocerla”.
El capitán se la presentó al rico y el millonario le preguntó a donde iba.  “Voy a América para vivir con mi hija”, era la respuesta sencilla.
“¿En qué parte de América?”
“No sé.  No sé el nombre del pueblo porque se me extravió la carta de María, mi hija.  A nadie le he escrito para que me llegue a encontrar ya que yo misma llegaré antes del correo.  Pero mi Padre celestial tendrá el cuidado de ayudarme a encontrar el lugar”.
El capitán y su amigo se quedaron mirándose asombrados.  Y por fin uno de ellos tomó la palabra: “Pero Señora, los Estados Unidos es muy grande y sería imposible encontrar una casa sin saber ni el estado ni el nombre del pueblo”.
“Pero sé que es una bonita casa y en frente hay dos grandes nogales.  Así que estoy segura que no me va a costar hallar la casa.  Y de todas maneras,” agregó la mujercita, “Mi padre celestial sabe todo y aunque los Estados Unidos nos parezca grande a nosotros, para él es un lugarcito”.
El día siguiente el gran transatlántico se pegó en el muelle de la ciudad de Nueva York y el capitán encargó a su primer oficial que llevara a la ancianita al hotel donde él mismo había reservado hospedaje, ya que él había tenido a la mujercita en alta estimación.  Mientras los dos caminaban entre las multitudes de la gran ciudad, el oficial suplicó a la mujercita esperarle un momentito en la esquina de la calle mientras iba a comprar la prensa.  Ella estuvo de acuerdo.
Pero en el mismo instante un policía se le acercó y suponiendo que ella quería cruzar la calle, la tomó del brazo y le decía: “Apúrese, Señora, y yo le ayudaré”.  Y antes de poder protestar esa pobre alma se encontró metida en la gran multitud del otro lado de la avenida.  A empujones la multitud llevó a la pobre asustada a una gran distancia.  Entonces encontrándose en un lugarcito desocupado enfrente de un taller, ella se hizo al lado para orar, pidiéndole a Dios ayuda que verdaderamente necesitaba.
De repente le llamó la atención un grupo de hombres que estaban platicando y uno de ellos se volteó a ver a la mujercita.  Ella pegó un grito de grande gozo: “¡Juan! ¡Oh mi querido Juan! ¿Eres realmente tú?”
“¡Madrecita!” contestó el caballero al acercarse a ella admirado.  “¿Dime cómo llegaste
aquí?” “Acabo de llegar en este gran transatlántico.  Se me extravió la carta de María y se me olvidó la dirección.  Así es que Dios tuvo que hacerme el favor de encontrarte a ti”.
“Pero, Madrecita”, dijo asombrado, “nosotros vivimos lejos de Nueva York y aunque durante muchos años he trabajado por la compañía con la sede aquí, nunca he llegado acá hasta el día de hoy”.
“Eso a Dios no le importa”, le contestó la ancianita con una sonrisa.  “Me haces el favor de llevarme al barco porque quiero contar al capitán como mi Padre celestial me ha cuidado”.
Ellos encontraron al capitán que en este momento estaba regañando a su oficial por haber abandonado a la ancianita.  “Ella está perdida y toda la culpa es tuya”, el capitán estaba diciendo.
“Oh, no, aquí estoy”, gritó la mujercita.  “Y me da mucho gusto de presentarles a mi buen yerno a quién Dios mandó a Nueva York para encontrarme.  También yo quiero que ustedes vean por sí mismo que no es cosa tonta confiar totalmente en Dios”.
Por Opal Lenore Gibbs

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Marcos 11

22 Respondiendo Jesús les dijo: --Tened fe en Dios.
 23 De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y que no dude en su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, le será hecho.
 24 Por esta razón os digo que todo por lo cual oráis y pedís, creed que lo habéis recibido, y os será hecho.
 1 De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: "Quítate y arrójate al mar", y que no dude en su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, le será hecho. La fe es oir la palabra en el interior decirle lo que debe hacer y decir, y después obedecer.
La fe no es hacer sus propias decisiones en cuanto a lo que usted quiere hacer a partir de su mente carnal, y después orar para que se haga. ¡Oh no! Esa clase de fe es una fe diabólica, que proviene de la voluntad de una mente que es enemiga de Dios; esa clase de fe produciría caos en el mundo. Su fe tiene que ser en obediencia a lo que Dios le pide que haga u orar para que se haga.
Jesús nunca hizo, ni dijo, ni formó una opinión, aparte de lo que le instruyó el Padre que hiciera; y así nosotros también debemos morir al yo, para que en todo seamos dirigidos por la inspiración espiritual de Dios en pensamiento, acciones y oración. Jesús sólo hizo la voluntad del Padre, y de la misma manera debemos hacer nosotros si esperamos entrar en el reino de los cielos.



LA FE ES...


Para algunos, la FE, es un misterio, para otros es una ilusión; aún hay otros que piensan que es locura y otros tantos la consideran … fanatismo. Para el que cree … Es poder de Dios.
Aún entre los creyentes, muchos no la entienden, razón por la cual no saben cómo ejercitarla, resultando en el descuido de la fuente que la origina, entonces viene el desánimo, la indiferencia, la duda y la incredulidad.
Hay varios puntos muy importantes, los cuales debemos de tener claro … estos son:
  1. Ningún ser humano puede crear fe … “Es Jesús el autor y consumador de la Fe.” (He.12:2)
  2. La Fe no es ver … es creer. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)
  3. La FE obra por el Amor. "Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la Fe que obra por el amor".  (Gálatas 5:5)
  4. La verdadera Fe no está fundamentada en palabra de hombre alguno, sino … en la palabra de Dios. No es creer a los hombres; es … creer a Dios. “Así que la Fe viene por el oir,  y oir, la Palabra de Dios.” (Romanos 10:17)
  5. La mano de Dios no se mueve por las necesidades sino … por la Fe.  “Sin Fe es imposible agradar a Dios.” (Hebreos 11:6)
Nuestras peticiones deben estar fundamentadas en la Palabra de Dios, creyendo lo que Dios dice para que sean contestadas.
“Esta es la confianza que tenemos en Él,
que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.
Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos,
Sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
1 Juan 5:14-15
¿Anhelas que tus necesidades sean suplidas?
“Confía en Dios, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.
Deléitate asimismo en el Señor, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmo 37:3-4.
¿Deseas vivir una vida victoriosa aún en medio de la adversidad?
“… Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra FE.” 1 Juan 5:4.
Hay aún otro factor que es vital para el o la que anhele ver sus peticiones contestadas y el cual, en ocasiones, no se toma en cuenta, se obvia, se ignora y se pasa por alto su importancia. “El limpio de manos y puro de corazón … él recibirá bendición del Señor.” Salmo 24:4,5.
No se puede tener fe, si nuestro corazón nos reprende; no se puede confiar en Dios, si nuestros asuntos no están en orden; no podemos creer, si no tenemos paz con Dios. “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquier cosa que pidamos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.” 1Juan.3:21-22.
En este tiempo, más que en ningún otro, hay ciertos asuntos en la vida de muchos, que están siendo impedimentos para poder disfrutar de una vida plena y abundante tal y como Jesús nos vino a dar. Estos están obstaculizando el libre fluir de las bendiciones que Dios tiene para cada cual. Seamos valientes y pongamos en balanza lo verdadero y permanente y que trae tras sí la bendición, y al otro lado, aquello que es efímero, temporero y que esconde en sí la maldición. ¿Qué prefieres? ¿Hacia cual lado se inclina tu balanza?
Si llamándote cristiano(a), hay algo en tu vida que sabes que va en contra de los principios divinos, pero no lo quieres dejar, no te extrañe que sean las consecuencias que le siguen las que te quieren robar la paz, aquello para lo cual no tienes solución y … entonces deseas que Dios intervenga, pero, ¿sabes? Él está dispuesto, si te comprometes a poner tu casa en orden, a cambiar tu estilo de vida y a ponerlo a Él en primer lugar. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas te serán añadidas.”  Mateo 6:33. "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo." Romanos 5:1.
Entonces sí podremos pedir con FE, no dudando nada …confiando y esperando con gozo la contestación a todas nuestras peticiones.
“Y a Aquél que es poderoso para hacer todas las cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,
según el poder que actúa en nosotros,
a Él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades,
por los siglos de los siglos. Amén”.  Efesios 3:20-21






LA ORACIÓN DE FE 

-         No podemos vivir sin fe.
-         Todas las certezas de la vida, hasta las que nos parecen más racionales son producto de la creencia.
-         Nos levantamos creyendo que ese día será uno más, que volveremos a ver a nuestros hijos, que no nos descubrirán una enfermedad terminal, que nuestra casa no será arrasada por unas inundaciones, un terremoto o un desprendimiento de tierra.
-         El hombre no puede vivir sin confiar. Y eso es la fe, confianza.
-         Confiamos en nuestra mujer, hijos, amigos. La mayoría de las veces, sin saber si esa confianza será traicionada.
-         Hay gente que tiene fe en imágenes, ídolos, religiones, en gobiernos, en músicos.
-         El hombre es capaz de creer en cualquier cosa, incluso en que no cree nada.
-         Por eso, la fe en si misma tiene el mismo efecto sobre nosotros, como el de un espejismo en el desierto.
-         Podemos vivir en supuesta fe, pero simplemente beber la arena del espejismo, incluso degustándola como si fuera agua fresca.
-         La fe necesita de otro componente para ser eficaz en nuestra vida.
-         Es como si la fe, sin ese componente fuera una simple fantasía irracional.
-         La fe necesita de la oración.
-         La fórmula magistral que solucionará nuestro problema, nuestra ansiedad, nuestra enfermedad y la oración de fe.
-         ¿Qué es la oración de fe?
  1. 1.     La oración de fe.
-         Podría parecernos que todas las oraciones son de fe.  Si no, para qué orar.
-         Supuestamente cuando oramos estamos reconociendo que no podemos solucionar un problema y pidiendo ayuda a un ser superior, pero eso no es oración de fe.
-         La oración de fe en cambio es una carta dirigida con dirección y remitente, certificada. 


-         Esa clase de fe por medio de la oración hace Dios se comprometa con nosotros.
-         No una idea de Dios, un ser abstracto o formado en imágenes. Dios mismo, el creador del universo.
-         Si lográramos expulsar del corazón la incredulidad y la duda, sin duda lo que pedimos a Dios lo recibiremos.
-         Jesús mismo nos lo prometió en Marcos 11:24:
-         Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas”
-         Son palabras increíbles, como son increíbles son difíciles de creer.
-         Me imagino la cara de un niño en una inmensa tienda de juguetes y a su padre diciendo: Cualquier cosa que pidas será tuya.
-         Pero Jesús no está hablando aquí de caprichos, si no de fe.
-         Para hacernos dudar, Jesus promete que cualquiera que diga a una montaña que sea arrojada al mal esta lo hará.
-         ¿Qué?
-         Jesús no quería cambiar la orografía del mundo, pero si nuestra manera de pensar.
-         Lo que nos estaba diciendo era que la oración de fe era capaz de cambiar las circunstancias por difíciles e imposibles que nos parecieran.
-         El oficio de Dios es cambiar lo imposible.
-         Pero hay una cosa en estos versículos aún más increíble: Creed que ya las habéis recibido y os serán concedido.
-         La oración de fe es por tanto la que se apropia de la respuesta antes de verla.
-         Nos gustaría que el principio fuera otro. Oramos, Dios contesta y nosotros confiamos en él, pero no la oración de fe es Oramos, creemos que Dios lo va hacer y Dios contesta.
-         Esa certeza sólo puede darla Dios. Pero para eso nuestra fe debe crecer, hasta el punto de que creamos a Dios y no sólo creamos en Dios.
-         ¿Cómo crece nuestra fe?
  1. 2.     Una fe que crece.
-         Algunos han tomado la fe como el vehículo que nos lleva a la salvación.
-         Es como si Dios hubiera construido el Ferrari más espectacular del mundo y nosotros simplemente lo usáramos una vez en toda nuestra vida. Desde el concesionario a casa, lo cubriéramos con una lona y lo guardáramos en un garaje.
-         La fe hay que cuidarla y conservarla, que si la uso se me va desgastar o algo peor, imagina que le pido algo a Dios y no lo hace.
-         Pero la fe no es la mera creencia, ya lo hemos dicho, es un carácter.
-         El carácter cristiano.
-         Cuando Jesús oró por Pedro antes que le negara tres veces. No oró para que Dios le protegiera, para que no tuviera temor o le librara de la situación dijo:
-         Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como al trigo, pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falle Lucas 22:31-32.
-         La fe era lo más importante a proteger, porque una fe dañada los fundamentos de la vida espiritual se hunden.
-         Por es la fe en un carácter, un estilo de vida.
-         Por eso es la base según la segunda epístola de Pedro para sustentar toda la vida cristiana. Añadir a vuestra fe, virtud y a la virtud, conocimiento. 1: 5,6.
-         Pero, ¿cuál es el alimento principal de nuestra fe?, ¿cómo podemos hacer que crezca?
-         Por medio de la oración y se centra en la capacidad de Dios para hacer las cosas.
-         Jesús mismo le preguntó a los leprosos en Mateo 9: 28-29: ¿Creéis que puedo hacer esto?
-         Es increíble, pero la acción de Dios se limita a nuestra fe.
-         El hombre ciego fue sanado cuando creyó a Jesús y se lavó los ojos en el estanque, el enfermo que llevaban en una camilla, por la fe de sus amigos, la mujer sirio fenicia, por creer que Jesús podía sanarla si era su voluntad.
-         La Biblia nos dice, que Jesús no pudo hacer muchas cosas en su tierra a causa de la incredulidad de ellos.
-         Por tanto la fe por medio de la oración es el motor que pone a Dios en marcha.
-         A veces la respuesta puede demorarse, como en el caso de Lázaro. Jesús quería que Lázaro y sus hermanas pasaran de una fe pequeña a una fe total.
-         En Juan 14: 12-14 Jesús pone el listón de nuestra fe en lo más alto.
-         Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago; y hará otras todavía más grandes, porque yo voy a donde está el Padre. 13 Y todo lo que ustedes pidan en mi nombre, yo lo haré, para que por el Hijo se muestre la gloria del Padre. 14 Yo haré cualquier cosa que en mi nombre ustedes me pidan.
-         Esta es la respuesta ante la incredulidad de Felipe.
-         ¿Cómo podemos vivir por fe y orar en fe?
  1. 3.     Vivir por fe.
-         Algunos creen que vivir por fe es vivir sin responsabilidades.
-         Vivir sin orden, sin planificar, esperando que caiga algún maná del cielo.
-         Otros viven como si la fe no fuera necesaria, en la eterna duda de que Dios pueda cambiar su opinión por una simple oración.
-         Pero la fe no es una creencia abstracta en la Palabra de Dios.
-         No es una simple creencia mental
-         No es un mero asentamiento de la voluntad humana.
-         La fe es una operación de Dios.
-         Es una iluminación divina
-         Es una energía santa implantada por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.
-         La naturaleza de la fe está en lo que hace y no en como la definamos.
-         Los héroes de la fe descritos en Hebreos 11 no son definidos por una fe teórica, si no por una fe que les llevó a obrar.
-         Los héroes lo fueron por las proezas que hicieron por medio de su fe.
-         Por eso la fe siempre se arriesga.
-         Según el autor de Hebreos aquellos hombres fueron aprobados por su fe.
-         No podemos escondernos detrás de una falsa prudencia, de una gran modestia, de unas obras meramente humanas.
-         Hoy las iglesias aprueban a los cristianos que hacen buenas aportaciones financieras, o a los que tienen talentos o dones espectaculares, pero pocos son aprobados por su gran fe en Dios.
-         La duda y el temor arruinan la fe, como le sucedió a Pedro cuando anduvo sobre las aguas. Pero si quieres experimentar que es caminar sobre el mar, tienes que salir de la barca.
-         ¿Cuál es tu barca? ¿Cuál es tu seguridad?
-         Tu trabajo, tu conocimiento, tu familia, tu país, tu Iglesia.
-         Andar por fe siempre implica salir de lo seguro y caminar sobre lo imposible.
-         Hay dos tipos de cristianos, lo que se quedan en la barca y observan, los que salen y caminan sobre el mar.
-         ¿De qué tipo quieres ser tú?
-         La fe abre el camino antes de que se produzca la oración.
-         De nada sirve orar sin fe, la  fe hace que la oración sea fuerte, porque deja de centrarse en lo que yo puedo y lo hace en lo que el puede.
-         Vivimos con fe cuando vivimos confiados en Dios.
-         ¿Cómo podemos vivir por fe?
Conclusión.
-         La fe no es incompatible con la razón, pero la fe cree con el corazón y no con la cabeza.
-         Por eso Jesús nos dice que pidamos como si ya lo hubiéramos recibido. Confiadamente.
-         ¿Confías en Dios, tienes fe en Dios, crees que el puede cambiar tus circunstancias?








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