viernes, 17 de febrero de 2012

OPERACIÓN ANDRÉS


Operación Andrés
INTRODUCCIÓN
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Aquél encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos encontrado al Mesías, que significa «Cristo» Juan 1:40-41
Recientemente toqué el tema Operación Andrés en mi programa “El Mundo Actual”, el cual está disponible en audio, en elsitiocristiano.com. Pero también quiero hacer una reflexión escrita en estos momentos.
Sin lugar a dudas, estos pasajes que tocaremos, como el de Juan 1:40-51, despierta un gran entusiasmo al analizar esas lindas experiencias de estos grandes hombres judíos que tuvieron el privilegio de haber conocido al Señor Jesús y haber entregado sus vidas para siempre al servicio de Él.
Analizaremos brevemente la historia de estos hombres; desde Andrés hasta Natanael.
Recuerdo en mis inicios en el camino del Señor, a finales de la década del 70, y más profundo en los 80´s, los famosos programas titulados “Operación Andrés”, que consistía en ir a testificar de Cristo Jesús a otras personas, comenzando por la familia y después a nuestros amigos.
La idea era provocarlos a un desafío, o por lo menos tratar de imitar a los grandes paladines evangélicos narrados en estos pasajes; esto motivaba hacerlo con una pasión sencilla, pero con profundo amor por las verdades benditas del evangelio del Señor Jesús. Por ello comenzaremos con Andrés.
LA FAMILIA ESTÁ EN PRIMER LUGAR
Andrés era del pueblo de Betsaida, muy cerca de Capernaum, en las riveras del mar de Galilea; era pescador de oficio. En lo religioso era un practicante del Judaísmo. Como buen judío, esperaba en aquellos días la aparición del Mesías de Israel. De hecho, ya estaba siguiendo a Juan El Bautista, y por medio de él es como se dio cuenta que El Mesías era el Rabino Jesús de Nazareth.
Debió haber sido lindo aquel encuentro de Andrés con el Rabino Yeshua, que sin pérdida de tiempo fue en busca de su hermano Shimon.
Por muchas características que encontramos en las narraciones sobre la historia de este personaje, suponemos que Shimon era de temperamento inquieto, lo que posiblemente lo hacía una persona deseosa de encontrarse a sí mismo, y tener ese profundo cambio que tanto anhelaba.
Andrés, su hermano, debió saber perfectamente esta necesidad. Y al acercarse Andrés al Rabino Yeshua, se dio cuenta que su hermano debía conocer también al Señor, y así lo hizo.

Cuando Andrés conoció al Señor Jesús, fue con su hermano Simón para decirle que
habían encontrado al Mesías, y le llevó para que también lo conociera. 
Este es un lindo ejemplo cuando una persona se encuentra con el Señor. La primera reacción, al recibir al Señor, es el deseo profundo de ir, lo más pronto posible, a testificar a su familia de las buenas nuevas del evangelio de Jesús.
Esto se conoce como “el primer amor”.
Creo que la gran mayoría de quienes leen este artículo han tenido un cambio con el Señor, y han tenido esa linda experiencia que tuvo Andrés: De ir lo más pronto posible donde está el familiar más cercano en tu vida, y compartir. Me pasó a mí hace casi 35 años, y estoy seguro que te ha pasado a ti también.
La misión de Andrés no sólo fue hablarle a su hermano Shimon, del Señor Jesús, sino que puso todo su empeño para traer a su hermano a conocer personalmente al Señor.
Y esto nos deja una profunda enseñanza: No sólo basta testificar de Jesús a nuestros seres queridos. También debemos forzarnos por traerlos al conocimiento de Dios; no importa cuáles sean los problemas de nuestros familiares. Estaremos seguros que al conocer a Jesús, se provocará un profundo cambio.
Y lo trajo a Jesús. Mirándolo Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás. Tú serás llamado Cefas; es decir, Pedro. Juan 1:42
Cuando Shimon conoció a Jesús, el Señor de inmediato cambió su nombre. De una piedra muerta a un piedra viva. Ahora se llamará Cefas; o sea, Pedro. Es decir, una piedra útil para la Iglesia del Señor.
En otras palabras: Ahora la vida de Pedro tendría sentido.
Aquel encuentro de Pedro cambió para siempre su vida; más tarde se convirtió en uno de los doce apóstoles del Señor, y en uno de los principales del concilio de la Iglesia en Jerusalén.
La historia dice que Pedro murió como mártir bajo la orden de Nerón César, quien ordenó crucificarlo. Pedro dijo que no merecía morir de la misma forma en que murió el Señor Jesús, así que pidió que lo crucificaran con la cabeza hacia abajo.
Esta parte de la historia nos recuerda a todos los evangélicos de las décadas del 70-80. De cómo en las iglesias los ministros nos exhortaba a ganar lo más pronto posible a nuestros seres queridos.
Hoy muchos cristianos de esa época todavía tenemos la satisfacción de que muchos de nuestros seres queridos ya están con el Señor, gracias al buen ejemplo de la enseñanza Operación Andrés.
TRAER A LOS AMIGOS
Al siguiente día, Jesús quiso ir a Galilea; encontró a Felipe y le dijo: Sígueme. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés, en La Ley, y también los Profetas: a Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno?  Respondió Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael, que se le acercaba, dijo de él: ¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño! Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Jesús le respondió: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Natanael exclamó: ¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres El Rey de Israel! Le contestó Jesús: ¿Crees porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”? Cosas mayores que estas verás. Y agregó: De cierto, de cierto os digo: Desde ahora veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre. Juan 1:43-51
En estos pasajes preciosos, encontramos el relato de dos personajes que finalmente terminaron siendo parte de los doce apóstoles del Señor Jesús. El propio Señor Jesús se presentó a Felipe; sin lugar a dudas, un gran privilegio. Hay miles de personas, a lo largo de estos dos mil años, a los cuales el Señor Jesús se les ha presentado. Con toda humildad y con profundo respeto a mi Señor Jesús, soy una de esas miles de personas que, al igual que Felipe, el Señor mismo se les reveló.

Felipe al ver a Natanael también le dijo que habían encontrado
a aquél de quien había escrito Moises y los Profetas.
Cuando Felipe tuvo esa revelación directa con el Señor Jesús, en vivo y en persona, su entusiasmo fue tan profundo que lo primero que pensó fue en su gran amigo Natanael; este último era un judío piadoso, que posiblemente tenía muchos años de desear tener un encuentro verdadero con el Dios Todo Poderoso.
A lo largo de nuestra vida sin duda hemos conocido a lindas personas, que sin ser evangélicos muestran un testimonio impresionante, y que se han llegado a convertir en verdaderos amigos.
Felipe tenía lindos recuerdos de su amigo Natanael, por eso en el momento en que él tiene su propia experiencia con el Señor Jesús, de inmediato fue y le buscó.
Y no sólo le testificó, sino que lo invitó a que experimentara él mismo.
Esto es lindo, y nos debe motivar a traer a muchos de nuestros amigos a los brazos de Jesús; les animo en estos días a que despierte en ustedes una gran pasión por testificar y traer a sus amigos a los brazos del Señor Jesús.
Natanael era un religioso piadoso —una característica ausente en muchos religiosos de hoy en día. Y en ocasiones mas que religiosos, pareceieran fanáticos que no están dispuestos a reconocer su necesidad espiritual— Natanael tenía grandes virtudes, pero cuando se encontró con el Señor se dio cuenta que necesitaba recibirle como el Mesías Salvador.
Insto a todos los que se consideran excelentes religiosos, incluyendo a miles de evangélicos, a que vengan a conocer al Señor Jesús y que reconozcan su necesidad espiritual. El Señor dijo en una de sus bienaventuranzas que el que reconoce su necesidad espiritual será llamado hijo de Dios (Mateo 5:3).
Cuando un religioso verdadero reconoce que necesita al Señor Jesús como su Salvador, el Señor tiene cosas lindas para su vida; ese fue el premio para Natanael. No sólo tuvo el privilegio de haber conocido personalmente al Señor, sino que sería testigo de las grandes bendiciones del Señor a lo largo de su vida.
CONCLUSIÓN
En lo personal tengo lindos recuerdos de las décadas antes mencionadas; nunca olvido a nuestros evangélicos de ese tiempo. Había una profunda motivación desde el seno mismo de las iglesias, que inspiraba a realizar grandes campañas de testimonios y evangelismo personal.
Era precioso montarse en un bus; ver hermanos o hermanas que se subían a un transporte, y comenzaban a testificar del Señor, sin dejar de repartir los famosos tratados. Miles de esas personas entregaron sus vidas al Señor, gracias, precisamente, a un tratado.

Gloria a Dios por todos aquello hermanos que aun salen a
las calles a compartir las buenas nuevas de salvación.
Era lindo ver por las tardes, en los parques centrales, como en San José, Costa Rica, a muchos predicadores testificando en las esquinas el potente mensaje del Señor Jesús. O los intrépidos evangelistas que visitaban las cárceles para dar las buenas nuevas a los presidiarios.
Muchos de esos reos, convertidos en esas cárceles, hoy en día son ministros del Señor.
Cómo extrañamos a esos verdaderos cantantes, como los antiguos Voceros de Cristo, quienes con sus conciertos gratis en el estadio Flor Blanca, de San Salvador, comenzaban a tocar sus guitarras y a entonar esos cantos poéticos y profundos. Y la reacción de los propios pecadores era pasar al frente, llorando, para recibir a Cristo Jesús como su Salvador.
Cómo anhelamos a esos evangelistas que se gozaban en ganar muchas almas nuevas para el Señor a través de aquel mensaje sencillo, pero que glorificaba al Señor Jesús; cómo añoramos a esos verdaderos pastores que nunca utilizaron el título de “apóstol”, pero que daban sus vidas por la predicación genuina del Evangelio.
En aquellos días no teníamos redes sociales ni Internet, pero nos aprovechábamos de los famosos mimeógrafos e imprentas, para sacar folletos y tratados; cómo deseamos volver a tener radios con verdadero sello evangélico.
Hoy en día tenemos las más grandes puertas abiertas. Como nunca antes en la Historia tenemos las redes sociales, y lastimosamente sólo las estamos utilizando para chatear.
Aunque, sin bien es cierto, en gran medida también se han usado para denunciar a los falsos apóstoles de la prosperidad. Pero no estamos aprovechando para testificar a los miles de contactos que vemos en las redes sociales.
Hoy en día se pasan muchas horas en el teléfono celular para mensajear, intercambiando puros chismes, y nunca para compartir del inmenso amor que es Cristo Jesús.
Les exhorto a regresar de nuevo a testificar de Cristo Jesús; volvamos al evangelismo personal, utilizando estas redes sociales. Y porqué no, el mismo teléfono celular. Propongámonos a volver a ser verdaderos testigos del Señor Jesús.

Siempre habrá alguien cerca de nosotros, un familiar o un
amigo, que necesita conocer a Jesús como su Salvador
y nosotros podemos ser ese instrumento que Dios utilice
para llevarlos al conocimiento de él.
En lo personal conozco a un hombre del Señor que todavía se para en los parques para predicar de Cristo; él lo hace todos los lunes en Santiago de Chile, justo en salida del Metro, y frente a la misma catedral católica. Algunas veces le han echado la Policía, pero él sigue predicando todos los lunes.
Los animo a que comencemos una gran campaña en las redes sociales para testificar de las buenas nuevas del Señor; busquemos a las almas que están en las cárceles. Y porqué no, personalmente también, aunque tenemos grandes hombres de Dios hoy en día llamados “capellanes”, que están predicando en las cárceles, unámonos a ellos.
Inste a los pastores a que vuelvan al evangelismo personal. Conozco a un joven pastor de origen hondureño, en Nueva Orleans, llamado Jorge Colato, quien los sábados practica el evangelismo personal en su ciudad y es testigo de muchas almas nuevas en su iglesia; únanse con su servidor.
Yo lo haré de aquí en adelante en mis campañas, motivando a los pastores, en seminarios y congregaciones, a que volvamos al evangelismo.
Me gustaría que después de haber iniciada esta jornada, nos compartan testimonios en nuestras redes sociales.
Dios les bendiga
Shalom
Antonio Bolainez.

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                 ¿ QUÉ ES OPERACIÓN ANDRÉS ?


“Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que había oído a Juan, y habían
 seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías
(que traducido, es el Cristo). Y le trajo a Jesús....”                        Juan 1:40-41
En estos tres vs. Esta resumido todo el plan efectivo de trabajo. Aquí encontramos
la eficacia de la relación personal en el evangelismo – el ejemplo de Andrés
ganando a su hermano Simón.
El trabajo personal es la base del plan de Cristo. Empezamos salvándonos como
individuos, y luego traemos a la familia. (Otros Ej. Cornelio en Hechos 10:1-4,24;
El Carcelero de Filipo en Hechos 16:27-33).
Un 90% de los que llegan a conocer a Jesús como Salvador, vienen por contacto
con personas ya salvadas.
Para trabajar con el método de “Operación Andrés” no se necesita ser pastor,
ministro o misionero, ni tampoco tiene que ser un especialista. Todos aquellos que
han aceptado a Jesús en sus corazones pueden participar, solo falta el sentir de
responsabilidad en hacer su parte en el cuerpo de Cristo.
El trabajo personal refuerza y hace mas efectiva la predicación pública del
evangelio, además éste ofrece una ventaja bien vista, y es que las personas
ganadas por contacto personal tienden a perseverar en la iglesia.
El método de “Operación Andrés” es adoptado por aquellos creyentes que
logran comprender que el trabajo personal edifica a la Iglesia al mismo tiempo que
fortalece espiritualmente al que trabaja. Así mismo como han logrado entender
que:
Somos salvados para ser instrumentos de salvación (Juan 1:41-42,45)
La Iglesia se edifica por la adición de mas personas (Hechos 2:41,47; 5:14; 6:7)
Los cristianos se fortalecen a través de ser testimonios a otros (Hechos 2:42-47;
4:31-35; 5:12-16,41-42; 6:8-10)

La gran comisión no es una opción, sino un mandato (Marcos 16:15)
La fuerza de un movimiento, se ha dicho que está en proporción directa al número
de miembros que estén involucrados en la tarea de hacerlo avanzar, pero aquí
podríamos preguntarnos:
¿Cuántos miembros de nuestras iglesias están participando en la obra de
evangelización de nuestra comunidad?Si vemos la gran comisión dada 
por nuestro Señor Jesús a sus discípulos en
Marcos 16:15, declara 3 puntos:

1.- El alcance de nuestra misión --         ; Por todo el mundo
2.- La naturaleza de nuestra tarea --      ; Predicar el evangelio
3.- Los destinatarios del mensaje--        ; Toda criatura

En esta orden nadie esta excepto, es para todos los creyentes y nadie puede
excusarse, pues Jesús no nos pedirá que hagamos algo, que sea imposible hacer.
Todos podemos llevar a cabo esta tarea suprema de la iglesia, unos de una
manera y otros de otra. Cuando pensamos que lo que ocupa el primer lugar en el
corazón de Dios es “Alcanzar a los perdidos” entonces vamos a llamarle a “La
gran comisión”.... “nuestra misión”.
El método de “Operación Andrés” ayuda a todo creyente a prepararse y a tomar su
puesto de responsabilidad en cuanto a llevar el mensaje del evangelio a los
perdidos... la tarea no es fácil, ni pequeña. Pues la meta dada por nuestro Señor
es: toda criatura (todo el mundo). Pero podemos estar seguros de que puede ser
llevada a cabo, porque tenemos un Dios que también es grande!
“Operación Andrés”, Es un método de alcance que presenta una idea bien clara
basada en la palabra de Dios, de como todo creyente puede participar para que al
final del tiempo establecido se pueda recoger una cosecha de almas, primero para
la Gloria y Honra de nuestro Dios y luego para la motivación nuestra de que el
esfuerzo y trabajo en la evangelización no es en vano.
Ministerios grandes y conocidos en el campo mundial de la evangelización, como
los de: Luis Palau’, ‘Billy Graham’, ‘Alberto Mottesi’, han adoptado este plan para
sus cruzadas en estadios y los resultados han sido sorprendentes. Muchas
personas que nunca visitaron una iglesia, pudieron llegar y ser confrontadas con
el bendito mensaje del evangelio para caer rendidos y entregar sus vidas a aquel
que les amó hasta la muerte, Jesucristo.
Nosotros podemos llevarlo a cabo en nuestras iglesias también, y éste puede
implementarse en alguna campaña evangelística, en un culto especial, o puede
llevarse a cabo durante todo el año. El plan aunque sencillo, siempre 
traerá resultados sorprendentes si hacemos lo siguiente:
Si tenemos cuidado en seguirlo, comprometidos de corazón delante de Dios.
Si nos disponemos a ser los instrumentos que Dios anhela usar para alcanzar a
los que aún no le conocen, y por la fe creer desde el empiezo que serán salvos.
Si vemos más allá de solo nombres y apellidos, sino teniendo conciencia de que
en nuestros amigos y familiares inconversos, tenemos una parte de suma
importancia que traerá resultados eternos en cada una de sus vidas.
Si reconocemos que en este método esta implicado el mandato de Jesús a
nosotros “La Gran Comisión”
Si aceptamos que el programa donde se aplique este plan (campaña, culto, etc.),
no es para nosotros, sino primeramente para los inconversos.
Todos tenemos amigos, familiares, compañeros de escuela o trabajo que aún son
inconversos, “Operación Andrés” nos lleva a pensar en ellos como prospectos
convertidos, hermanos nuestros, hijos de Dios!
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A n d r é s   n o s   d e j ó   u n   e j e m p l o   p e r f e c t o   d e   l o q u e
 d e b e m o s   h a c e r   c o n   a q u e l l o s   q u e   e s t á n   a
n u e s t r o   a l r e d e d o r   y   n o   c o n o c e n   a   C r i s t o .
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